Peces que utilizan sonidos para comunicarse bajo el agua

Peces que utilizan sonidos para comunicarse bajo el agua

Si piensas en animales que se comunican con sonidos bajo el agua, seguramente te vienen a la mente las ballenas o los delfines. Sin embargo, muchos peces también utilizan sonidos para enviarse mensajes entre ellos. Pueden indicar peligro, atraer pareja, defender su territorio o coordinar a un banco entero, todo a través de vibraciones casi invisibles para el ojo humano, pero muy claras para quienes viven en el océano.

En este artículo descubrirás cómo los peces producen sonidos, qué tipos de sonidos emiten, para qué los usan y cuáles son algunas de las especies más sonoras. También verás cómo el ruido humano está afectando esta comunicación silenciosa (al menos para nosotros) que tiene lugar bajo la superficie del agua.

¿Por qué los peces utilizan sonidos para comunicarse?

Aunque muchos peces usan sobre todo la vista y el olfato, el sonido tiene varias ventajas en el agua. Se propaga más rápido y más lejos que en el aire, y puede atravesar zonas turbias donde la visión es limitada. Por eso, producir sonidos se convierte en una herramienta muy eficaz para comunicarse en el medio acuático.

Los peces utilizan sonidos para distintos fines, entre ellos:

  • Comunicación social: mantener el contacto con otros individuos del grupo o del banco.
  • Reproducción: atraer pareja, sincronizar la puesta de huevos y defender áreas de desove.
  • Defensa y agresión: advertir a rivales, marcar territorio y ahuyentar intrusos.
  • Coordinación de movimientos: ayudar a organizar el movimiento colectivo en bancos o cardúmenes.
  • Señales de alarma: comunicar la presencia de depredadores o situaciones de riesgo.

En muchos casos, estas señales acústicas se combinan con cambios de coloración, movimientos corporales específicos o liberación de sustancias químicas, creando un sistema de comunicación muy completo y adaptado a las condiciones del medio acuático.

Cómo se propaga el sonido bajo el agua

Para entender por qué los peces se apoyan tanto en los sonidos, es clave saber cómo viaja el sonido bajo el agua. A diferencia del aire, el agua es un medio mucho más denso, lo que cambia tanto la velocidad como el alcance de las ondas sonoras.

Velocidad y alcance del sonido en el agua

En el agua, el sonido viaja a unos 1.500 metros por segundo, aproximadamente cuatro veces más rápido que en el aire. Esto significa que un sonido producido por un pez puede recorrer grandes distancias en muy poco tiempo.

Además, la atenuación del sonido en el agua es menor que en el aire para ciertas frecuencias. Aunque las altas frecuencias se pierden antes, las bajas frecuencias pueden recorrer kilómetros, permitiendo una comunicación de largo alcance entre individuos de la misma especie.

Condiciones que afectan a la comunicación acústica

No todo el agua transmite el sonido igual. Factores como la salinidad, la temperatura y la profundidad modifican la velocidad y la dirección de propagación. Por ejemplo:

  • Diferencias de temperatura: pueden crear capas que desvían o reflejan las ondas sonoras.
  • Fondos duros o blandos: un fondo rocoso refleja más el sonido que uno fangoso, afectando cómo se perciben los mensajes.
  • Presencia de estructuras: arrecifes, bosques de algas o corales pueden dispersar o amortiguar el sonido.

Los peces, a lo largo de la evolución, se han adaptado a estas condiciones específicas de su hábitat, afinando el rango de frecuencias y el volumen de sus señales para que sean más eficaces en su entorno concreto.

Mecanismos que usan los peces para producir sonidos

Los peces no tienen cuerdas vocales como los mamíferos, pero han evolucionado diversos mecanismos para generar sonidos. Estos mecanismos aprovechan estructuras ya presentes en su anatomía, como la vejiga natatoria, los huesos, los dientes o incluso las aletas.

Sonidos producidos con la vejiga natatoria

La vejiga natatoria, un órgano lleno de gas que ayuda a los peces a controlar su flotabilidad, también puede funcionar como caja de resonancia. En muchas especies, ciertos músculos se contraen rápidamente sobre la superficie de la vejiga, haciéndola vibrar y generando sonidos audibles.

Estos sonidos suelen ser de baja frecuencia y se utilizan con frecuencia en contextos de reproducción y territorialidad. Algunos peces pueden contraer estos músculos varias veces por segundo, produciendo un zumbido o tamborileo característico.

Sonidos por fricción de huesos, espinas y dientes

Otra forma habitual de producir sonido es mediante estridulación, es decir, la fricción de dos superficies duras entre sí. Los peces pueden:

  • Frotar espinas de las aletas contra estructuras óseas.
  • Chasquear los dientes faríngeos (dientes situados en la garganta).
  • Desplazar las mandíbulas rápidamente para emitir chasquidos.

Estos sonidos suelen ser más cortos y agudos, y a menudo se asocian a conductas agresivas o de defensa, como ahuyentar a un depredador o advertir a un intruso que se aleje.

Sonidos generados con las aletas y el cuerpo

Algunas especies pueden producir ruidos peculiares mediante movimientos bruscos del cuerpo o de las aletas, que desplazan el agua de forma rápida y rítmica. Aunque estos sonidos pueden ser menos potentes que los generados con la vejiga natatoria, son muy útiles en distancias cortas, por ejemplo, durante una interacción entre dos individuos muy próximos.

Cómo escuchan los peces: recepción de sonidos bajo el agua

Para que la comunicación funcione, no basta con producir sonidos: también es necesario detectarlos. Los peces cuentan con varios sistemas para percibir las vibraciones del agua y las ondas sonoras.

Oído interno de los peces

Los peces poseen un oído interno compuesto por estructuras óseas llamadas otolitos, que se desplazan ligeramente ante las vibraciones del agua. Este movimiento se traduce en señales nerviosas que el cerebro interpreta como sonido.

En algunas especies, existe una conexión entre el oído interno y la vejiga natatoria que amplifica los sonidos, mejorando la sensibilidad auditiva, sobre todo a ciertas frecuencias.

Línea lateral: el sentido de las vibraciones

Además del oído interno, los peces tienen un sistema sensorial único: la línea lateral. Es una hilera de pequeños receptores ubicados a lo largo de los costados del cuerpo que detecta movimientos y cambios de presión en el agua.

La línea lateral es crucial para:

  • Detectar la proximidad de otros peces en un banco.
  • Reaccionar ante depredadores o presas en movimiento.
  • Orientarse en corrientes y espacios reducidos.

Este sistema complementa la audición clásica y permite a los peces captar señales muy sutiles, esenciales para la comunicación a corta distancia y la coordinación grupal.

Tipos de sonidos que emiten los peces

Los peces pueden producir una gran variedad de sonidos, aunque muchos se sitúan en rangos de frecuencia que el oído humano no percibe fácilmente, o que quedan enmascarados por el ruido ambiente del mar.

Gruñidos, tamborileos y zumbidos

Los sonidos más típicos producidos con la vejiga natatoria se describen como gruñidos, golpes, tamborileos o zumbidos. Suelen ser repetitivos y rítmicos, y se utilizan mucho en contextos de:

  • Cortejo: para atraer pareja y mostrar vigor.
  • Defensa territorial: para advertir a otros machos.
  • Coordinación de grupo: en especies muy sociales.

Chasquidos y crujidos

Los sonidos producidos por fricción de dientes o huesos se perciben como chasquidos, crujidos o incluso clics rápidos. Pueden servir para:

  • Intimidar a un rival en una pelea.
  • Advertir a un depredador de que ha sido detectado.
  • Señalar molestia o incomodidad en interacciones cercanas.

Coros y sonidos colectivos

En algunas especies, muchos individuos emiten sonidos al mismo tiempo, formando auténticos coros submarinos. Estos coros pueden estar relacionados con eventos reproductivos, como la agrupación en zonas de desove, o con comportamientos sociales de gran escala.

En ciertas noches específicas del año, grabaciones submarinas han mostrado paisajes sonoros dominados casi por completo por las llamadas de peces que se reproducen al unísono, un fenómeno que todavía se está investigando en detalle.

Funciones de la comunicación acústica en los peces

La comunicación mediante sonidos cumple funciones muy concretas en el día a día de los peces. No se trata de un simple ruido de fondo, sino de mensajes con significado adaptado a situaciones específicas.

Atracción de pareja y reproducción

En muchas especies, sobre todo en las que los machos defienden un territorio o un nido, los sonidos son parte esencial del cortejo. El macho puede producir un patrón de sonidos característico para:

  • Llamar la atención de las hembras desde cierta distancia.
  • Indicar la ubicación exacta del nido o refugio.
  • Demostrar su estado físico y su capacidad de defender el área.

Las hembras pueden seleccionar a los machos no solo por su tamaño o coloración, sino también por la intensidad, duración o ritmo de sus sonidos, que actúan como indicadores de calidad.

Defensa de territorio y jerarquías

En especies territoriales, los sonidos son una herramienta eficaz para delimitar fronteras sin necesidad de llegar a un combate físico. Los individuos pueden usar sonidos para:

  • Avisar a intrusos de que se encuentran en un área ocupada.
  • Resolver disputas mediante exhibiciones acústicas y visuales.
  • Establecer jerarquías dentro de un grupo, reduciendo conflictos directos.

Al evitar peleas innecesarias, los peces ahorran energía y reducen el riesgo de lesiones, lo que supone una ventaja evolutiva clara.

Coordinación de bancos y comportamiento social

Los bancos de peces se mueven de forma sorprendentemente coordinada. Aunque la vista y la línea lateral son fundamentales, los sonidos también ayudan a mantener la cohesión del grupo, especialmente en condiciones de baja visibilidad.

Se han registrado patrones sonoros asociados a cambios de dirección, huida rápida o agregación, lo que sugiere que ciertas llamadas acústicas pueden funcionar como señales de sincronización y alerta temprana dentro del banco.

Señales de alarma y presencia de depredadores

En contextos de peligro, algunos peces emiten sonidos bruscos que pueden:

  • Alertar a otros individuos sobre la presencia de un depredador.
  • Desconcertar momentáneamente al atacante.
  • Provocar una respuesta de huida coordinada en el grupo.

Estas señales de alarma son parte de un sistema de defensa colectiva que aumenta las probabilidades de supervivencia de los individuos que viven en grupo.

Ejemplos de peces que utilizan sonidos para comunicarse

No todas las especies de peces son igualmente sonoras, pero en numerosos grupos se han descrito conductas acústicas muy marcadas. A continuación se presentan algunos ejemplos representativos.

Peces tambor o corvinas

Los peces tambor o corvinas son famosos por sus sonidos potentes, producidos mediante la contracción de músculos especializados sobre la vejiga natatoria. En ciertas épocas del año, cuando se agrupan para desovar, pueden generar coros audibles incluso desde embarcaciones en la superficie.

Estos sonidos sirven para reunir a los individuos en áreas de reproducción y para coordinar la actividad durante la puesta de huevos, constituyendo uno de los ejemplos mejor estudiados de comunicación acústica masiva en peces.

Peces damisela

Los peces damisela, comunes en arrecifes de coral, utilizan chasquidos y golpeteos para defender sus pequeños territorios, a menudo alrededor de zonas de algas de las que se alimentan. Estos sonidos expresan agresividad hacia intrusos, ya sean otros peces damisela o especies distintas que se acercan demasiado.

Los machos también pueden emitir sonidos específicos durante el cortejo, combinándolos con movimientos de nado y vibraciones del cuerpo para atraer a las hembras.

Peces gobio

Muchos gobios, pequeños peces de fondos arenosos o rocosos, producen sonidos breves para comunicarse en espacios reducidos, como cuevas, madrigueras o grietas. Estos ruidos suelen estar relacionados con interacciones sociales cercanas, incluyendo la defensa de refugios y la coordinación con compañeros de madriguera.

Otros peces sonoros

Además de estos grupos, se han documentado sonidos en una gran variedad de especies, entre ellas:

  • Meros y serránidos, que utilizan su vejiga natatoria para emitir gruñidos territoriales.
  • Bagres, capaces de producir sonidos mediante fricción de las espinas de las aletas.
  • Peces loro y otros habitantes de arrecifes, que generan chasquidos y crujidos mientras se alimentan o interactúan entre sí.

Impacto del ruido humano en la comunicación acústica de los peces

Los océanos son cada vez más ruidosos debido a actividades humanas como el tráfico marítimo, la construcción de infraestructuras en el mar, la exploración sísmica y la pesca. Este ruido antropogénico puede interferir con la comunicación acústica de los peces.

Enmascaramiento de señales

Cuando el ruido de fondo generado por motores o maquinaria submarina es intenso y persistente, puede enmascarar las señales que emiten los peces. Es decir, sus sonidos quedan ocultos dentro del ruido general, lo que dificulta que otros individuos los detecten correctamente.

Esto puede afectar procesos clave como la atracción de pareja, la defensa de territorios o la coordinación de bancos, con posibles consecuencias negativas para la reproducción y la supervivencia.

Cambios en el comportamiento y el uso del hábitat

Algunas investigaciones han mostrado que ciertos peces modifican su comportamiento en presencia de ruidos intensos. Entre los cambios observados se encuentran:

  • Reducción de la actividad vocal o cambios en la frecuencia de los sonidos.
  • Desplazamiento hacia áreas más tranquilas, aunque sean menos favorables en otros aspectos.
  • Incremento del estrés fisiológico, que puede debilitar el sistema inmunitario.

Entender cómo afecta el ruido humano a la comunicación acústica de los peces es un campo de investigación activo, fundamental para diseñar medidas de conservación y gestión sostenible de los ecosistemas marinos.

Cómo se estudian los sonidos de los peces

La ciencia que estudia los paisajes sonoros subacuáticos y la comunicación acústica de los organismos marinos se conoce como bioacústica marina. En el caso de los peces, los investigadores utilizan diversas herramientas y métodos para registrar y analizar sus sonidos.

Grabaciones con hidrófonos

El instrumento principal es el hidrófono, un micrófono diseñado para funcionar bajo el agua. Los científicos colocan uno o varios hidrófonos en el fondo marino, en boyas o en vehículos submarinos, y registran los sonidos durante períodos largos, a menudo de forma continua.

Estos registros permiten:

  • Identificar patrones diarios y estacionales de actividad sonora.
  • Relacionar ciertos sonidos con comportamientos concretos observados en vídeo o en buceo.
  • Detectar la presencia de especies difíciles de ver directamente.

Análisis de frecuencia y patrones

Una vez grabados, los sonidos se analizan con programas informáticos que muestran la energía acústica a lo largo del tiempo y de las frecuencias, generando espectrogramas. Estos gráficos ayudan a diferenciar las señales de distintas especies y a describir sus características, como:

  • Frecuencia principal (agudos o graves).
  • Duración de cada sonido o serie de sonidos.
  • Ritmo, repeticiones y pausas.

Con estos datos, se pueden desarrollar catálogos de sonidos por especie y comenzar a descifrar el significado funcional de cada tipo de señal.

Aplicaciones prácticas

El estudio de los sonidos de los peces no solo tiene interés científico, sino también aplicaciones prácticas. Por ejemplo:

  • Monitoreo de pesquerías: detectar agregaciones reproductivas a través del sonido.
  • Seguimiento de especies vulnerables: localizar a peces raros sin necesidad de verlos.
  • Evaluación del impacto del ruido: comparar patrones de actividad acústica antes y después de la construcción de infraestructuras.

A medida que se desarrollan mejores tecnologías de grabación y análisis, se va revelando la complejidad del lenguaje sonoro de los peces y su importancia para el equilibrio de los ecosistemas marinos.